En el clásico Gestalterapia de Moreau se menciona el Ciclo de las Necesidades.
Repasándolas anoche, sentí la necesidad de plasmarlas por escrito, de darles forma y dibujarlas en este "Aquí y Ahora". Quizás sea una necesidad de que estén presentes en medio de este alarde de colores y tecnología moderna, en este escaparate luminoso e íntimo a su vez, que ofrezco con lo que va llegando... perdón, con lo que me va llegando.
Es un intento de integrar la herramienta ofrecida por Fritz Perls en este fondo que es "Mi casa del árbol", sin pretensión alguna por mi parte. Solo quiero expresar la necesidad de estar aquí, vivo, respondiendo y comunicándome con las herramientas que tengo a mi alcance. Estar simplemente "Aquí", con todo lo bueno que me sucede.
1. La Necesidad de Amar y ser Amado.
La necesidad de amor es la que normalmente recibe más importancia. Abarca una amplia variedad de aspectos: la necesidad del amor de Dios, del prójimo, el amor paterno, el amor sexual; la necesidad de ser estimado y querido, de recibir o dar ternura.
Desde el nacimiento, es esencial ser deseado, recibir cariño y caricias. En la adolescencia, las necesidades sexuales deben ajustarse a las limitaciones impuestas por la sociedad. Los adultos a menudo sufren de soledad y falta de amor. En el matrimonio, se busca satisfacer la necesidad de amar y ser amado al mismo tiempo.
Distingo tres etapas en la evolución de la sexualidad y de la pareja:
1. Búsqueda: Desde la pubertad hasta los veinte o veinticinco años. Tras el descubrimiento del auto placer y la tendencia homosexual, surge la heterosexualidad.
2. Fusión o simbiosis: Coincide con la llegada del matrimonio. El interés se centra en el otro; se quiere hacer todo juntos. Este período se extiende hasta los cuarenta o cincuenta años y abarca el tiempo dedicado al crecimiento de los hijos.
3. Autonomía: La tendencia a la unión amorosa disminuye y se atenúa hasta desaparecer de lo cotidiano. Es una época de replanteamientos: ¿fidelidad?, ¿nuevos proyectos? A menudo se le ha llamado "la segunda adolescencia", pero no como un retorno al pasado, sino como una nueva dirección hacia una mayor autonomía en la vida sexual, similar a cuando, a los veinte años, uno se separaba de los padres. Ahora, lo primero ya no es la pareja...
2. La Necesidad de sentirse útil a alguien o para algo.
La necesidad de reconocimiento y cuidado es una que suele satisfacerse más fácilmente que otras, como se observa en la relación de una madre con sus hijos o en el trabajo diario. Sin embargo, quienes han dedicado más tiempo a los demás que a sí mismos tienden a sufrir una mayor insatisfacción en este ámbito.
Esta actitud, centrada en las exigencias de los demás, puede llevar a un descuido de las propias necesidades y deseos, lo que eventualmente genera un desequilibrio y una sensación de vacío personal.
3. La Necesidad de realización y Autonomía.
Feliz es aquel que logra realizarse sin necesidad de dominar ni de sublevarse, porque, en caso contrario, se convierte en dueño o esclavo de los demás. Estos dos últimos casos, generalmente, no alcanzan la verdadera satisfacción.
"No quiero cambiarte.
Tú sabes mejor que yo lo que te conviene".
"No quiero que me cambies. Quiero, de verdad,
que me aceptes y respetes mi forma de ser".
"Así, podremos establecer una relación rica,
basada en la realidad y no en el sueño".
4. La Necesidad de Seguridad
La necesidad de sentirse protegido frente a la adversidad es fundamental. En muchos de nuestros países, esta necesidad suele estar cubierta en aspectos como el hambre, el frío, el empleo, la vivienda y la seguridad social.
La palabra "seguridad" se utiliza en todos aquellos contextos donde podría haber inseguridad.
Sin embargo, la búsqueda de seguridad a cualquier precio puede volverse asfixiante, conduciendo a una existencia monótona y atrapada en hábitos rígidos. Al evitar los imprevistos, se corre el riesgo de desperdiciar la vida.
5. La Necesidad de Libertad.
Considero esta necesidad opuesta a la anterior. Muchas personas se creen libres, pero en realidad soportan una esclavitud de la que no son conscientes. Nadie es completamente libre. Quien desee serlo debe evolucionar, evitando la anarquía y la rebelión. Por otro lado, quien teme, corre el riesgo de caer en el conformismo y la sumisión.
"Los valientes no quieren que se siga otro camino que no sea el suyo".
Georges Brassens
En la vida, podemos elegir entre renunciar a nuestra libertad o desafiar lo que piensan los demás. Sin embargo, es en este punto donde comienza a aparecer el sufrimiento.
Satisfacer esta necesidad es arduo y difícil. El "¿qué dirán?" no siempre proviene de una presión externa; con frecuencia, es una voz interna que se pregunta: "¿qué diré yo?".