martes, 14 de septiembre de 2021

Angeline, la princesa que miraba el mar


«Importa poco donde pasemos el resto de nuestros días. No serán muchos. La noche del indio promete ser oscura. Ni siquiera una simple estrella revolotea en su horizonte. Vientos de voz triste se lamentan en la distancia. Un triste destino parece estar en el camino del Hombre Rojo, y donde quiera que estemos; se oirán los pasos aproximarse de su cruel destructor. Por lo que nos preparamos impasiblemente a enfrentar nuestro destino, como hace el antílope herido que escucha los próximos pasos del cazador».

Jefe Seattle

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El 29 de mayo de 1896 con la muerte de Angeline, se fue la última de los descendientes directos del gran jefe Seattle y cuyo nombre designa a la ciudad norteamericana de Seattle. Hija de su primera mujer, también llamada kikisoblu que murió al darle a luz.

Al jefe Seattle, lo recordamos por ser el jefe mítico autor de uno de los discursos más bellos que jamás se hayan escrito; en una carta dirigida al presidente a Franklin, Presidente de los Estados Unidos de América.


Jefe Seattle

Fallecido el 7 de junio de 1866, en la reserva Suquamish de Port Madison, Washington.
Jefe indiscutible de la tribu Duwamish, orador innato, hombre espiritual, líder y sabio por naturaleza. Se cuenta que su voz era perceptible a media milla de distancia.

Ganó su reputación en el campo de batalla, combatiendo las incursiones del hombre blanco hasta verse obligado a negociar su traslado a las reservas.

Llegó a tal punto su fama que David Swinson, uno de los fundadores de la ciudad, fue el principal promotor de nombrar la ciudad en honor al Jefe Seattle. Previamente, la ciudad había sido conocida como Duwamps.


Angeline, la Princesa que miraba el mar.

Pero no es su historia la que hoy exponemos, y sí la de su hija Angeline, la última princesa Duwamish.

Alrededor del año 1890 el fotógrafo norteamericano Eduard S. Courtis obtuvo en Seattle una fotografía casual de la princesa Angelina. Ya que, por aquella época, le interesaba perpetuar la memoria de la vieja civilización india que agonizaba.

En 1855 el Tratado de Point Elliott obligaba a que todos los indios Duwamish abandonaran sus tierras y se dirigiesen a las reservas, pero Angeline se negó en rotundo. Permaneciendo en Seattle, concretamente en una cabaña frente al mar en Western Avenue, entre las calles Pike y Pine, cerca del actual mercado de Pike Place.


Angeline, fotografía de Eduard S. Courtis

Curiosamente nadie le obligó a partir hacia las reservas, ya que su imponente presencia fue respetada por los nuevos habitantes del lugar.

La princesa Angeline, consumida por la miseria, aceptó el dólar que le ofrecía Courtis por posar para él, resignada ante un futuro sin esperanza y sin ilusión. Sin duda todos esos años de rezos y súplicas no habían surgido el efecto ni la llamada deseada, sin embargo, si había conseguido ganarse el respeto y la consideración de los nuevos habitantes de la ciudad.

La princesa Angeline, como a ella le gustaba que le llamaran, se convirtió en una figura ineludible para la nueva civilización que llegaba devorando la antigua forma de existencia. Angeline, siempre fue admirada, aunque puede que, debido al hecho de levantar cierto remordimiento, debido al genocidio y el trato brutal del hombre blanco a quien siempre había habitado allí. 

Su presencia se hizo familiar de las calles de Seattle; una su figura empequeñecida, encorvada y consumida por la miseria, caminaba con un pañuelo rojo sobre su cabeza y ayudándose de su bastón de madera.


Angeline, fotografía de Eduard S. Courtis

Era frecuente distinguirla, sentada sobre la acera, recitando viejas oraciones indias en principio, y mucho más tarde, repasando cuentas sobre un rosario cristiano.

La bondad y la generosidad de la gente de Seattle hacia la hija del jefe indio se muestran en su funeral que tuvo lugar desde la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro. A la que acudió una verdadera multitud a despedirla, siendo magníficamente decorada la iglesia y descansando el cuerpo sobre un ataúd en forma de una canoa india.

Sus restos reposan en el cementerio Lake View, en el Capitolio y muy cerca de la tumba del mítico Bruce Lee. Enterrada, a petición suya, cerca de Henry L. Yesler, empresario y defensor de los miembros de la tribu Duwamish.

Recuerdo aquel libro...

 

Recuerdo aquel libro... 

 Entrevista para la Asociación «Noches del Baratillo»


Buenas tardes, amigas y amigos de Noches del Baratillo. En esta sección de «Recuerdo aquel libro», traemos hoy las palabras de nuestro querido compañero, el escritor y poeta Ricardo Reina Martel, acerca de aquella obra que dejó una huella indeleble en su vida.

«Simplificar mi vida en un solo libro es harto complicado, por lo tanto, para llegar al definitivo; es decir a aquel que modeló mi carácter con cierta vehemencia, he de ir siguiendo un orden. Mi primer libro, tanto real como alegórico, fue Robinsón Crusoe, de Daniel Defoe, tenía doce años y puedo asegurar que, desde entonces, la sensación de soledad y desasosiego que me produjo su lectura me ha acompañado de por vida.

De ahí pasaremos hasta mi periodo militar que fue cuando llegó Demian, de Herman Hesse, del cual sí puedo afirmar con rotundidad que me ofreció una esperanza de la que por entonces adolecía; obsesionándome de tal manera el texto que me leí prácticamente todo cuanto se había editado de su autor, y disponiendo, aún en la actualidad, de numerosos libros suyos, fruto de aquel tiempo.

Y ahora sí que podría acercarme al definitivo, aquel que me dotó de una total incapacidad para la síntesis y de todo cuanto prevalece como verdadero; se trata de Rayuela, de Julio Cortázar. Lo cual manifiesto desde una integridad positiva.

A través de la perspectiva que afronta el texto, comprendí una multiplicidad que me permitió romper con cualquiera de las formas o dogmas establecidos. Hablo en general y no solo de literatura.

Rayuela me ofreció París, su Pont des Arts; el Jardín des Plantes y por supuesto Montparnasse, donde reposa Cortázar.

Me acercó al atrevimiento y a la posibilidad de afrontar mi vida desde una perspectiva diferente, mostrándome unos personajes de profunda y difusa idiosincrasia.

Rayuela suponía, por entonces, la modernidad, el descaro literario e incluso la imprudencia; en resumen, un Ulises, de Joyce pero mucho más cercano y sugerente. Una obra que rompía cualquier tipo de clasificación hasta la fecha. Los paseos sin rumbo, el encuentro de lo casual, el misticismo trasladado al ámbito de lo cotidiano, el sexo sin tapujos. Y, a pesar de su tremendo realismo, se destilaba poesía en cada una de sus líneas.

Rayuela posicionó mi vida y gracias a ese libro pasé del pesimismo quijotesco de un paisaje plano y supino, al encuentro de una metrópoli invadida por laberintos foráneos, pero eso sí, sedienta de romances a la vieja usanza.

Ricardo Reina Martel



miércoles, 8 de septiembre de 2021

Oda a Itálica de Rodrigo Caro

 


Estos, Fabio ¡ay dolor! que ves ahora
Campos de soledad, mustio collado,
Fueron un tiempo Itálica famosa;
Aquí de Cipión la vencedora
Colonia fue; por tierra derribado
Yace el temido honor de la espantosa
Muralla, y lastimosa
Reliquia es solamente
De su invencible gente.
Solo quedan memorias funerales
Donde erraron ya sombras de alto ejemplo;
Este llano fue plaza, allí fue templo;
De todo apenas quedan las señales.
Del gimnasio y las termas regaladas
Leves vuelan cenizas desdichadas;
Las torres que desprecio al aire fueron
A su gran pesadumbre se rindieron.


Este despedazado anfiteatro,
Impio honor de los dioses, cuya afrenta
Publica el amarillo jaramago,
Ya reducido a trágico teatro,
¡Oh fábula del tiempo! representa
Cuánta fue su grandeza y es su estrago.
¿Cómo en el cerco vago
De su desierta arena
El gran pueblo no suena?
¿Dónde, pues fieras hay, está el desnudo
Luchador? ¿Dónde está el atleta fuerte?
Todo despareció, cambió la suerte
Voces alegres en silencio mudo;
Mas aun el tiempo da en estos despojos
Espectáculos fieros a los ojos,
Y miran tan confuso lo presente
Que voces de dolor el alma siente.


Aquí nació aquel rayo de la guerra,
Gran padre de la patria, honor de España,
Pío, felice, triunfador Trajano,
Ante quien muda se postró la tierra
Que ve del sol la cuna y la que baña
El mar, también vencido, gaditano.
Aquí de Elio Adriano,
De Teodosio divino,
De Silio peregrino
Rodaron de marfil y oro las cunas.
Aquí ya de laurel, ya de jazmines
Coronados los vieron los jardines,
Que ahora son zarzales y lagunas.
La casa para el César fabricada
¡Ay! yace de lagartos vil morada;
Casas, jardines, césares murieron,
Y aun las piedras que de ellos se escribieron.


Fabio, si tú no lloras, pon atenta
La vista en luengas calles destruidas;
Mira mármoles y arcos destrozados,
Mira estatuas soberbias que violenta
Némesis derribó, yacer tendidas,
Y ya en alto silencio sepultados
Sus dueños celebrados.
Así a Troya figuro,
Así a su antiguo muro,
Y a ti, Roma, a quien queda el nombre apenas,
¡Oh patria de los dioses y los reyes!
Y a tí, a quien no valieron justas leyes,
Fábrica de Minerva, sabia Atenas,
Emulación ayer de las edades,
Hoy cenizas, hoy vastas soledades,
Que no os respetó el hado, no la muerte,
¡Ay! ni por sabia a ti, ni a ti por fuerte.


Mas ¿para qué la mente se derrama
En buscar al dolor nuevo argumento?
Basta ejemplo menor, basta el presente,
Que aun se ve el humo aquí, se ve la llama,
Aun se oyen llantos hoy, hoy ronco acento;
Tal genio o religión fuerza la mente
De la vecina gente,
Que refiere admirada
Que en la noche callada
Una voz triste se oye, que, llorando
Cayó Itálica dice, y lastimosa,
Eco reclama Itálica en la hojosa
Selva que se le opone, resonando
Itálica, y el claro nombre oído
De Itálica, renuevan el gemido
Mil sombras nobles de su gran ruina;
¡Tanto aun la plebe a sentimiento inclina!


Esta corta piedad que, agradecido
Huésped, a tus sagrados manes debo,
Les do y consagro, Itálica famosa.
Tú, si lloroso don han admitido
Las ingratas cenizas, de que llevo
Dulce noticia asaz, si lastimosa,
Permíteme, piadosa
Usura a tierno llanto,
Que vea el cuerpo santo
De Geroncio, tu mártir y prelado.
Muestra de su sepulcro algunas señas,
Y cavaré con lágrimas las peñas
Que ocultan su sarcófago sagrado;
Pero mal pido el único consuelo
De todo el bien que airado quitó el cielo
Goza en las tuyas sus reliquias bellas
Para envidia del mundo y sus estrellas.


Rodrigo Caro (Utrera 1573– Sevilla 1647)

 

 

lunes, 6 de septiembre de 2021

La Revolución Silenciosa

La Revolución Silenciosa

(De obligada lectura al ingresar en 
La casa en el Árbol)

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«Debes de acostumbrarte al brillo de la luz
en cada momento del día».

Walt Whitman



En la superficie del mundo hay algo de ruido,
violencia, crisis...
y las cosas parecen oscuras.

Pero calmada y tranquilamente,
al mismo tiempo algo está sucediendo en lo profundo.

Una revolución interior está teniendo lugar
y algunas personas son llamadas a una mayor claridad.

Es una revolución silenciosa.

Desde adentro hacia fuera. 
Desde abajo hacia arriba.

Esto es una operación global, 
una conspiración espiritual.

Hay células dormidas en todas las naciones del planeta.

No nos verás en la televisión, 
ni nos leerás en los periódicos,
ni nos escucharás en la radio.

No buscamos ninguna gloria,
no llevamos ningún uniforme.

Venimos en todas las formas y tamaños, 
colores y estilos.

La mayoría trabajamos anónimamente,
tranquilamente detrás del escenario 
de todos los países
y culturas del mundo.

En las ciudades pequeñas y grandes, 
en montañas y valles,
en granjas, pueblos 
y hasta en tribus e islas remotas.

Podrías pasar al lado de alguno por la calle
y ni siquiera notarlo.

No es nuestra preocupación quien se lleva el reconocimiento,
sino que el trabajo se realice.


Ocasionalmente nos vemos en la calle.
Nos saludamos tranquilamente
y seguimos nuestro camino.

Durante el día muchos tenemos trabajos normales,
pero por la tarde o por la noche
es donde el trabajo real tiene lugar.

Algunos nos llaman el ejército de la Con/Ciencia.

Estamos lentamente creando un nuevo mundo
con el poder de nuestras mentes,
corazones y silencios.

Seguimos nuestra guía interna
con pasión y alegría.

Nuestras órdenes vienen de una central de inteligencia espiritual.


Estamos lanzando bombas suaves
y secretas cuando nadie nos mira:

Poemas
Abrazos
Música
Fotografía
Retiros
Películas
Talleres
Palabras amables
Meditación y oración
Silencio Interior
Perspectivas y comprensión
Webs

Cada uno nos expresamos a nosotros mismos
en nuestra forma única,
con nuestros dones y talentos naturales
que cada uno poseemos.

Siendo el cambio que queremos ver en el mundo,
y que realmente llena nuestro corazón.

Sabemos que es el único camino
para que la transformación real tenga lugar.

Sabemos tranquila y humildemente que tenemos
el poder combinado de todos los océanos.

Nuestro trabajo es lento y meticuloso,
como la transformación de las montañas.

Incluso no es visible a primera vista
y sin embargo con él,
placas tectónicas enteras se moverán.

El Amor es la nueva espiritualidad
de nuestro tiempo.

No tienes que tener una educación elevada
o tener un conocimiento excepcional para entenderlo.


Surge de la inteligencia del corazón
que se encuentra en el latido evolucionado 
y atemporal de todos los seres humanos.

Sé el cambio que quieres ver en el mundo.

Nadie más puede hacerlo por ti.

Quizás te unas a nosotros 
o quizás ya lo has hecho.

Todos somos bienvenidos.

La puerta está abierta.

viernes, 3 de septiembre de 2021

Naturaleza y ritmo de la Arteterapia

«El ritmo es por naturaleza altamente pulsátil, estando por ello relacionado con los fenómenos relativos a la descarga de energía. Esto se aprecia en la danza con toda claridad: la mitad superior del cuerpo lleva la melodía y la inferior el ritmo».

Maslow


Los Ojibwas la llaman Kinomagewaphong 
y esa larga palabra significa; «La roca que enseña».

El espacio como lugar de curación, de sanación física y espiritual. Puede que sea uno de los mayores indicios históricos del poder del arte aplicado a la posibilidad de curar. Estamos en Canadá sus autores fueron antepasados de los indios Alonquinos
Más de 900 petroglifos decoran la piedra, tallados con una precisión sorprendente, diseminados sobre una pared decorada. Al mirar detenidamente la foto, se podría llegar a la conclusión de que no existe mucha diferencia entre el grabado en piedra de Peterborough y algunos grabados contemporáneos.


Tuve la suerte de presenciar la elaboración del dibujo denominado Kalachakra por parte de los monjes tibetanos. Duró toda una semana su elaboración a base de minuciosas líneas y dibujos con arenas de colores. Una vez concluida la obra y tras un largo ritual; la arena se mezcla, deshaciendo con suma rapidez la minuciosa obra elaborada. Depositándose en el interior de unos jarrones de metal, para luego expandirse en el mar como símbolo de impermanencia; es decir que nada se sostiene ni perdura.

La curación en este caso va unida al proceso meditativo, a la contemplación de símbolos y colores, junto con la recitación de diversos mantras y oraciones.

En este caso en particular es digno de resaltar la exactitud del tallado, su disposición sobre una base circular y los llamativos colores que le atribuyen un magnetismo sugestionador de la obra.


El contenido curador del rito mantiene cierta semejanza con algunos rituales Dakotas y sus dibujos sobre la arena.

El rito, unido a la elaboración artística ha estado presente desde el albor de los tiempos. Conformando la posibilidades de expresarnos a través de manifestaciones artísticas, unido a la sacralización de la tierra, vegetales y animales que compartían el medio. La naturaleza de las estrellas y todo ese universo cosmológico que representa la oscuridad y la noche.


Partimos de la simplicidad y de la observación de cuanto nos rodea y que constituye la posibilidad de ofrecernos un recurso sanador y mágico. Con ello se facilita el acto creativo, tal como decía Jung; «La deuda que tenemos con el juego de la imaginación es incalculable».

Todo ello, nos lleva a recordar algunas obras clásicas como las ruedas medicinales de los Big Horn en Wyoming. Arquetipo que se repiten en la totalidad de la historia antigua; la rueda, el círculo como espacio destinado para el uso de la sanación. Siendo, digno de resaltar, la pluralidad y lenguaje, en torno a las ruedas medicinales que se manifiestan por doquier en la totalidad del mundo primitivo.


La danza, obra de Matisse

Paralelamente nos llegó la danza, el movimiento corporal y el ritmo. Que imponía elasticidad necesaria y que era la oposición natural de la quietud. Leí una vez la existencia de una sociedad de sanadores llamada «La Atirenda» que realizaban una danza dirigida específicamente a curar la hernia que afectaba a la población Apache.

Luego estaba el ritual de la pipa sagrada, tan maravillosamente descrito por Joseph Brown. A lo que hay que sumarle la incorporación al rito de ingestas vegetales; en este caso el humo sagrado o en otros será el peyote, mezcalito, ayahuasca o la salvia en los rituales de purificación. Todo con un único objetivo que es facilitarnos el trance y asó poder demostrar la levedad del cuerpo físico.


El ritmo del tambor, el fuego, las pinturas corporales, los baños de sudor, las figurillas totémicas… todos con una única finalidad; la sanación o limpieza psíquica y corporal.

El bello mundo celta sanaba a través de la canción con la figura de Feidhilyn como última sacerdotisa de la tradición musical. Los relatos de los Bardos, como figura indispensable de esta sociedad transmisora de la palabra y la poesía. Los rituales del agua, calderos, fuentes, laberintos, espadas, collares y demás abalorios.

La desbordante Asia; con sus shamanes siberianos, el eterno Tíbet con sus oraciones, mantras, cuencos y aquellos mándalas que sirvieron de inspiración al doctor Jung en su cuaderno rojo...


El I Ching, oráculo de mutaciones, el Sumi-e; esa pintura llamada «La Rima de las respiraciones y la circulación de la vida». Sin olvidarnos del Tao, el Feng Shui, el Zen o el universo de las danzas Derviches…

¿Es moderna la disciplina de sanar a través del arte?

¿Qué hemos descubierto en realidad?


Las nuevas herramientas aportadas por Perls, el psicoanálisis de Freud, la bioenergética de Reich, el teatro de Moreno, el humanismo de Maslow, la nueva interpretación de los mitos de Joshep Cambell, la transpersonalidad de Wilber o la figura de Claudio Naranjo, como soporte indisoluble entre lo antiguo y lo moderno. Han pasado a denominarse como un «Nuevo Shamanismo»; herramientas sin duda para aplicar y recetar la más bella medicina del mundo.

martes, 31 de agosto de 2021

El Oráculo

Figura pintada sobre un palé de madera.
Óleo y materiales diversos.
Expuesta en la Casa de la Cultura (Carmona)
Septiembre de 2016

Hace años hice un viaje largo por el interior de la península, cuyo final derivó el monasterio de Santo Toribio de Liébana en Cantabria; motivado por unas láminas que se habían cruzado en mi camino. Los dibujos me impresionaron y removieron algo dentro de mí, revelando un sentimiento muy especial.

Todo comenzó en otro monasterio y en el que pasé varios días; Santo Domingo de Silos en la provincia de Burgos, allí en su claustro observé unos relieves en los cuales unas imágenes representaban escenas de la pasión de Jesucristo.

Dichas imágenes mostraban una perspectiva diferente a cuanto había visto. A pesar de ser una talla antiquísima trasladaba cierta contemporaneidad junto con un código que se había mantenido vigente tras cientos de años. Esas pupilas exageradamente abiertas y su sentido del ritmo me transportaban a un lenguaje distinto. Observé los frisos una y otra vez en silencio, hasta llegar a la conclusión de que el escultor quería mostrar algo más de lo que aparentaba ser una simple representación de la pasión de Cristo.


El equilibrio que emanaba del conjunto; sus ángulos y la increíble proporción que había utilizado el autor, desmontó la estructura sobre la cual había sostenido mi fe espiritual, y que se había hallado más cerca de oriente.

Paralelamente, en la pequeña tienda del monasterio descubrí unas láminas que me conmovieron al descubrir los Beatos que son códices o manuscritos que interpretan del libro del Apocalipsis y cuyos primeros ejemplares se remontan al año 700.

Maravillado por el descubrimiento proseguí mi viaje a la búsqueda de los beatos como si algo maravilloso tirara de mí. Burgo de Osma, San Millán de la Cogolla, San Pedro de Ardanza, el Escorial, la Huelgas; un largo camino que tuvo su término en el Valle del Liébana.

Desde entonces no han dejado de fascinarme estos dibujos, hasta llegar a la conclusión que son una especie de código cuyas representaciones muestran algo mucho más profundo de lo que aparentemente parece ser.


El Misterio de los Siete Sellos.

El primer sello: un Caballo Blanco


«Un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer».

El segundo sello: un Caballo Rojo

«Otro caballo rojo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada».

El tercer sello: un Caballo Negro

«Miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino».

El cuarto sello: un Caballo Amarillo

«Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra».


El quinto sello: Tribulación

«Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, ¿Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos».

El sexto sello: Las Señales Cósmicas

«Luego, al abrirse el sexto sello, Juan presenció “un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar».

El séptimo sello: la ira y misericordia de Dios

«Al abrirse el séptimo sello, las siete trompetas se prepararán para sonar. Cuando suene la quinta trompeta, el castigo ya habrá sido tan severo que “los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos”. De hecho, un tercio de la humanidad morirá durante la trompeta siguiente».



miércoles, 18 de agosto de 2021

Friedl Dickens Brandey, Tributo a la Belleza.


Friedl Dickens Brandey

Nacida un 30 de Julio de 1898 en Viena 
y asesinada en el campo de concentración de Birkenau 
el 9 de octubre de 1944 a la edad de 46 años.

No es esta una página biográfica, para eso podéis encontrarla en Google. Es esto un homenaje a la gran educadora y precursora de la Arteterapia. Que sirva este post como recordatorio de aquella mujer que entregó su alma a los niños al  intentar, por todos los medios que tuvo a su alcance, alejarlos de un infierno.

Comencemos pues en 1931 cuando, recién separada de  Franz Singer y a sus 28 años de edad, decide trasladarse a Viena. Dando comienzo su carrera como educadora y dejando atrás una vida dedicada al arte en sus más variadas facetas. 

En 1934 fue arrestada y acusada de desarrollar actividades relacionadas con el partido comunista ruso. Después de su liberación y tras un breve encarcelamiento, se trasladó a Praga, pues en aquella época el nazismo tomaba cada vez más fuerza en Europa Central. 

En Praga se casó con su primo Pavel Brandeis, que era contable y había obtenido la nacionalidad checa. En esta época empezó a desarrollar sus dotes como pintora, al tiempo que empezó a trabajar con los hijos e hijas de emigrados políticos procedentes de Alemania. Empezó a aplicar el sistema que había aprendido de Johannes Itten, estableciendo un intenso vínculo con los niños y niñas, ya que su mera presencia y calidez materna fueron suficientes para crear esta atmósfera positiva. 


A finales de otoño 1942, la pareja recibe una orden de deportación y el 17 de diciembre del mismo año son enviados al campo de concentración de Terezín, un pueblo al norte de Praga.

Durante su cautividad, Friedl organizó clandestinamente clases educativas y de arte para la población infantil que se encontraba recluida. Enseñó a dibujar a cientos de niños y niñas, diseñó decorados y vestuario para, al menos, dos representaciones infantiles e hizo una exposición de los dibujos que mostraban la vida diaria en sus anteriores hogares.


Su principal objetivo fue restablecer el mundo interior de los pequeños, el cual estaba destrozado, administrando terapia a través de la expresión artística de modo que pudieran canalizar sus emociones y entender su entorno. De esta manera, todos sus recursos se fusionaron en su trabajo: su personalidad carismática, enorme energía, métodos de enseñanza innovadores, habilidades artísticas refinadas y profundo conocimiento de la psicología infantil. 

«Quienes sobrevivieron la definían como «el misterio de la belleza» 
o «el misterio de la libertad». 

Una de sus primeras alumnas, Erna Furman, escribió: «La enseñanza de Friedl y el tiempo que pasé dibujando con ella son los recuerdos que guardo con más cariño en mi memoria de toda mi vida».

"Friedl, fue la única que me enseñó sin pedir nunca nada a cambio. Ella solo se daba a sí misma a los demás" (una carta a Elene Makarova, 1989).

En septiembre de 1944, su marido fue transportado a Auschwitz.

Friedl, solicitó reunirse con él y fue deportada voluntariamente junto con algunos de sus estudiantes.

Pero, antes de marcharse le entregó a Raja Engläderova, la encargada del hogar de chicas L 410, dos maletas con 4.500 dibujos realizados en sus clases para que se lo entregara a Hana Brady.

Friedl Dicker-Brandeis murió asesinada en el campo de concentración de Birkenau el 9 de octubre de 1944 a la edad de 46 años.

Su marido, Pavel, sobrevivió al Holocausto.