domingo, 15 de agosto de 2021

La Canción de la Mariposa de Federico García Lorca

 


Ricardo Reina Martel


Volaré por el hilo de plata.

Mis hijos me esperan,

allá en los campos lejanos,

hilando en sus ruecas.


Volaré por el hilo de plata.

Yo soy el espíritu de la seda.


Vengo de un arca misteriosa

y voy hacia la niebla.


Que cante la araña en su cueva,

la araña, en su cueva.


Que el ruiseñor medite mi leyenda,

que la gota de lluvia se asombra,

al resbalar sobre mis alas muertas.


Soy la muerte y la belleza.


Hilé mi corazón sobre mi carne

para rezar en las tinieblas,

y la Muerte me dio dos alas blancas,

pero cegó la fuente de mi seda.


Ahora comprendo el lamentar del agua,

y el lamentar de las estrellas,

y el lamentar del viento en la montaña,

y el zumbido punzante de la abeja.


Porque soy la muerte y la belleza,

la muerte y la belleza.


Lo que dice la nieve sobre el prado

lo repite la hoguera;

las canciones del humo en la mañana,

las dicen las raíces bajo tierra.


Volaré por el hilo de plata;

Mis hijos me esperan.

Vengo de un arca misteriosa

y voy hacia la niebla.


Que cante la araña en su cueva,

la araña en su cueva.


Que el ruiseñor medite mi leyenda,

que la gota de lluvia se asombre

al resbalar sobre mis alas muertas.


Soy la muerte y la belleza


Y que cante la araña en su cueva

la araña en su cueva.


Que el ruiseñor medite mi leyenda,

que la gota de lluvia se asombra,

al resbalar sobre mis alas muertas.


Soy la muerte y la belleza


Federico García Lorca

Versión para un canción de Amancio Prada


miércoles, 11 de agosto de 2021

Cromoterapia, el arte de comer en colores

 


«Cocinar es más que un oficio, 
es vida, energía y un punto de locura
 que nos hace felices.
y no hay mayor satisfacción 
que repartir felicidad».

Montse Estruch, Chef de Cocina


Comenzamos un tema que nos apasiona y en que he dedicado la mayor parte de mi vida; la cocina y la  alimentación.

Dentro de la disciplina terapéutica, el tema culinario se encuentra en sus más remotos principios. Sin embargo, es un tema muy importante ya que afronta directamente trastornos psicosomáticos derivados de una deficiente cultura alimentaria relacionados con la imagen y el cuerpo.


La Cromodieta es aplicada sobre todo en talleres infantiles por los arteterapeutas con la finalidad de hacer llegar, de una manera diferente, al público infantil las propiedades de las verduras y de la totalidad de sus nutrientes.

Los colores más presentes en frutas y verduras son los rojos, blancos, amarillos, anaranjados, azules, violetas y los verdes.

Las investigaciones sobre nutrición indican que los coloridos de estos vegetales contienen vitaminas y minerales esenciales, así como fibras y fitoquímicos que el organismo necesita para promover la salud y las personas se sientan bien.


Los Rojos

Este color está en muchos de los frutos y verduras como el pimentón, las cerezas y el tomate, entre otros. Al añadir los colores rojos a la alimentación diaria, también se está incorporando un fuerte antioxidante llamado licopeno. Se ha comprobado que las dietas ricas en licopeno contribuyen a combatir las enfermedades cardíacas y algunas formas de cáncer. Los tomates, la sandía y los pomelos rojos o rosados lo contienen.

Rojo es el color de los alimentos que ayuda a mantener la salud cardiovascular y disminuye el riesgo algunos tipos de cáncer. Y rojos son cerezas, fresas, sandía, granada, tomate, pimiento o rábano.


Los Verdes

Los vegetales verdes no solamente lucen espectaculares y tienen muy buen sabor, sino que son ricos en fotoquímicos, que ayudan a mantenerse saludable. Por ejemplo, la luteína y la sea xantina de la familia de los carotenoides, que se encuentran en la espinaca, la col rizada, el brócoli, entre otros vegetales, tienen propiedades antioxidantes y en la actualidad son objeto de estudio, pues se piensa que protegen los ojos al mantener la retina fuerte. También son objeto de investigación los vegetales crucíferos; como el repollo, las coles de Bruselas, la col rizada y el nabo, a fin de determinar si pueden reducir el riesgo de tumores cancerígenos. Los vegetales verdes también están cargados de vitaminas (folato) y minerales esenciales y fibra.

El verde es el que predomina en la dieta española. Y verdes son, entre otros, acelgas, alcachofas, brécol, lechuga o guisantes; aguacate o kiwi. En este grupo encontramos antioxidantes, potasio, vitaminas C y K y ácido fólico.


Los Anaranjados y Amarillos

El anaranjado, el color del sol resplandeciente, no debe faltar en la alimentación diaria. Las frutas y los vegetales anaranjados, como mangos, zanahorias y duraznos, contienen betacaroteno. Este carotinoide es un antioxidante natural que se está estudiando por el papel que desempeña en el mejoramiento del sistema inmunológico. Además de considerarse que tienen fuertes propiedades protectoras de la salud, el grupo anaranjado de vegetales y frutas es rico en vitamina C. El folato, que en la mayoría de los casos se consigue en los vegetales de hojas verdes, también se encuentra en las frutas y los vegetales de color naranja. El folato es una vitamina B que puede ayudar a prevenir algunos defectos congénitos y reducir el riesgo de enfermedades cardíacas. Con una composición química tan buena, el grupo de las frutas y los vegetales color naranja no debe faltar en la dieta.

Naranja es el color de calabazas y zanahorias, de melocotones, naranja, níspero, limón y piña. Aportan Betacaroteno, vitamina A y C, entre otros nutrientes. Ayudan a tener una las defensas altas, buena visión y la piel sana.

Las frutas y los vegetales de color amarillo brillante ofrecen beneficios iguales a los del grupo color naranja: alto contenido en vitaminas esenciales y carotenoides. La piña, por ejemplo, es rica en vitamina C, manganeso y la enzima natural bromelaína. De la misma manera, las peras y el maíz son ricos en fibra. Las frutas y los vegetales de color amarillo pertenecen a muchas familias diferentes, pero todos comparten propiedades ricas al gusto y beneficiosas para la salud.


Los Azules y Violetas

Los colores azul y violeta como la berenjena, higos, ciruelas, no solamente llenan el plato de bellos matices y exquisito sabor, sino que lo complementan con flavonoides, fitoquímicos y antioxidantes, todos elementos que mejoran la salud. Las antocianinas, de la familia de los fitoquímicos, son los pigmentos que dan el color azul a ciertas frutas y vegetales. Se está estudiando el papel que desempeñan en la defensa del organismo contra peligrosos carcinógenos.

Los arándanos azules en particular son ricos en vitamina C y ácido fólico y tienen un alto contenido de fibra y potasio.

Violeta también es el color de la salud comestible. Disminuye el riesgo de algunos tipos de cáncer, combate el envejecimiento y preserva la memoria. Encontramos estas propiedades en arándanos, ciruela, higo, berenjena, lombarda y remolacha.

martes, 3 de agosto de 2021

Don Martín Ramírez I

«La pintura es materia encantada»

Apollinaire

La imperiosa necesidad creativa de don Martín Ramírez le empujaba a diario, como cualquier madrugada del año 1940, a incorporarse de manera cautelosa y recorrer en la oscuridad los largos pasillos del hospital DeWitt en Auburn, sede del condado de Placer County en California.

Hacía mucho que se habían apagado las luces del pabellón, allá sobre las ocho de la noche, pero el impulso transformador del genio le imposibilita darse una tregua. «Se trata de una fuerza vital que nace bien sabe de dónde y que es invisible» nos decía Antonio Blay.

Energía procedente de una fuerza primaria, según Maslow; «La personalidad es la expresión de la fuerza vital del individuo, y, probablemente, la extensión de dicha fuerza al medio ambiente».


El caso es que don Martín Ramírez hurgaba entre la basura buscando papeles, trozos de cartón, cartulina, impresos… cualquier soporte digno de poder expresarse.

Ese acto que tanto nos recuerda a los últimos días de Odilon Redón; donde suplicaba por los mercados de frutas parisinos algo de papel de embalaje para poder dar testimonio de su expresión.

Una vez gestionado el material; memorandos, sobres, cartas, vasos de papel, hojas de revistas, periódicos, libros y demás elementos. Pegaba los fragmentos que conformarían la obra con un adhesivo que el mismo elaboraba y, que según se cuenta, se componía de patatas, migas de pan, avena... todo mezclado con saliva o mocos del autor.


Obviamente que, todo cuanto cayera en sus manos se convertía en material digno de ser utilizado; pues en el Hospital DeWitt no existían demasiadas posibilidades y el poco material aportado se mantenía en las dependencias de la ceramista Marie Deshene, encargada del área ocupacional del hospital.

Un espectáculo debió de ser el poder presenciar, durante la madrugada, la imperiosa labor de don Martín.

Sobrevivir al silencio, a ese vacío que marca la ausencia de confrontación, discurso como diría Baudelaire; «Lo imprevisible convertido en necesidad».

Sobre los materiales o tintas, diré que utilizaba lo que le llegaba; algunas acuarelas, lápices de colores, tintes de zapatos y jugo extraído de alguna fruta… Concluyendo todo ello en una pasta grasienta a la que solía añadirle avena.

Los pinceles los confeccionaba reconvirtiendo, asombrosamente, palillos de fósforos usados.


Dada las grandes dimensiones de sus obras trabajaba directamente sobre el suelo y en cuclillas; en la posición usual que adoptan los hombres de campo mexicanos, mientras estos conversan o se echan un cigarrillo. De vez en cuando, y para poder apreciar en perspectiva su obra, se subía sobre una mesa y desde allí observaba la evolución del trabajo.

La originalidad de su técnica, unida a una brutal capacidad de producir y junto a lo misterioso que rodeaba el asunto, atrajo el interés del personal del hospital. Doctores y enfermeros se quedaban en el pabellón, una vez transcurrida su jornada laboral, con la única intención de verlo trabajar.


La fama de don Martín Ramírez cruzó la frontera del hospital, pues la noticia del misterioso pintor mudo llegó hasta los profesores y estudiantes de la Universidad de Arte de Sacramento. Y muchos artistas quedaron impresionados por el espectáculo que el señor Ramírez ofrecía. El concierto creativo de un demente anónimo, un habitante en tierra de nadie.

Durante el día no vivía, solía levantar un refugio bajo las mesas, alejándose de sus convecinos y delirantes acompañantes.

Más ahora, nos toca preguntarnos:

¿Hacia dónde llevaban sus túneles?

Sí, una frontera.

Pero, ¿hacia dónde?

miércoles, 7 de julio de 2021

La Flecha Envenenada



«Enfermedad significa todo cuanto hemos perdido con la capacidad del darnos cuenta»

Annie Chreveux


La Parábola de la Flecha Envenenada


Esta es la historia de un hombre que cayó herido por una flecha envenenada. Sus amigos corrieron en su auxilio, llamando a un médico para que le curase, pero él se negó en rotundo diciendo:

    —No consentiré que me arranquen la flecha hasta saber qué clase de hombre me ha herido, si es de la casta noble de los guerreros, un braman, agricultor o si acaso pertenece a una casta inferior.

Sus amigos le suplicaban que se dejase curar, pero él continuaba impasible.

    —No dejaré que me arranquen esta flecha hasta saber de qué nombre o familia pertenece el individuo, si es alto, bajo o de mediana estatura. Si es negro, blanco, moreno, amarillo. Si viene de esta o de aquella aldea, ciudad o pueblo. Hasta saber si la cuerda del arco que me hirió estaba hecha de celidonia, de fibra de bambú o cáñamo. Hasta que sepa si el astil estaba hecho de una planta silvestre o cultivada. Si estaba emplumado con plumas de ala de buitre, de garza, de halcón o de gallo. Si estaba asegurada con tendón de toro, de búfalo, de ciervo, de mono. Hasta que sepa si era una flecha ordinaria, una flecha tajadora, una flecha de hierro o de diente de ternera.

Ese hombre obviamente murió, el veneno le alcanzó el corazón antes de tener la posibilidad de averiguar tantas cosas.

Budha


Así pues, con esta historia Buda trató de enseñar a su alumno como es importante saber separar lo sustancial de lo prescindible, para un momento dado, suponer la diferencia entre vencer a una dificultad y ser vencidos por ella.

La parábola sería; ¿Dónde estaba puesta su atención?


sábado, 26 de junio de 2021

TEA, el trastorno invisible


TEA

      El Trastorno Invisible

«Ser una mujer, en compañía de otras mujeres jóvenes;
en busca de mi propia identidad»

                 

Las fotografías pueden ser herramientas poderosas en procesos terapéuticos. Mi trabajo consiste en partir desde la búsqueda de imágenes que nos hacemos de nosotros mismos, hacia la indagación y reconocimiento de nuestro propio retrato y la máscara superpuesta creada por un modelo o condicionamiento social.

En este caso, la obra hace referencia a las principales características externas de una mujer con Síndrome de Asperger, la inhibición en cuanto a habilidades sociales, falta de comunicación no verbal y la denuncia por la situación generada por ser mujer y los prejuicios añadidos que la sociedad impone al género femenino.

Existe una creencia de que el Síndrome de Asperger afecta a una mujer por cada 3/4 hombres, pero está creencia está cambiando. Parece que hay muchas chicas (dentro del espectro del síntoma) dadas a la fantasía como escape del encuentro social. Las mujeres están afectadas por el autismo del mismo modo en que lo están los hombres. Una mujer que presente estos mismos rasgos de personalidad puede ser calificada de rara, sorprendente, fría o dependiendo de la situación, incluso malintencionada. El autismo, con sus particulares efectos sobre la personalidad, ocasiona que uno parezca más racional y menos emocionalmente comunicativo o empático hacia los demás.

La dificultad de detectar el Síndrome hace que muchas mujeres nunca sean diagnosticadas. Sin embargo, una vez son diagnosticadas sufren un efecto liberador, ya que pueden empezar a comprender los “porqués” de su comportamiento.

El atreverse en exponer la imagen, más la gran capacidad de fantasía que otorga el síndrome hace que la fotografía sea un componente liberador y sanador del Síndrome de Asperger.


Modelo de la fotografía, Marta Reina

INAUGURACIÓN DEL I CERTAMEN NACIONAL
DE EXPRESIÓN ARTÍSTICA Y SALUD MENTAL

jueves, 24 de junio de 2021

El Darse Cuenta y otras meditaciones



Ricardo Reina Martel

«Dicen que la atención consiste en someter y enriquecer
la conciencia de SER a través del proceso de vivir»

Castaneda


«Darse Cuenta» es la esencia de la terapia Gestalt y aquello que Claudio Naranjo utilizaba con el término de percatarse.

El Darse Cuenta es lo más valioso, tener la capacidad de percibir que uno estaba equivocado y de esta manera poder cambiar de rumbo.

El Darse Cuenta es más difuso que la atención, implica una percepción relajada (en lugar de una percepción tensa) y es llevada a efecto por la persona, nos decía Perls.



 Mishima Gourdin

«El fin del sufrimiento es la comprensión de «lo que es».

Krishnamurti


La Gestalt concibe el Darse Cuenta, como el proceso de restauración de la salud, entendiendo que la neurosis es un oscurecimiento con la capacidad de percibir (percibirse a sí mismo y al mundo)

El Darme Cuenta, es el proceso que me lleva a comprender la diferencia de mí con el otro y/o los otros; es aprender a tener contacto, a tener un contacto sano con aquello o aquellos que me van a satisfacer mis necesidades (con una total responsabilidad de mi parte, es aprender a estar en un continuo de conciencia).

Es reconocer que me pertenece a mí y que no es mío. Es, aprender a hacer contacto y aprender a retirarme. Lo que se denomina en Gestalt; «Dejar que el río fluya».

El Darse Cuenta, cubre por así decirlo tres estratos o capas; el darse cuenta de sí mismo, el darse cuenta del mundo y el darse cuenta de lo que está en el centro (la zona intermedia de la fantasía), que impide que la persona esté en contacto consigo y con el mundo que le rodea.


R. Reina Martel

El darse cuenta del sí mismo o de la zona interna.

Comprende todas aquellas 
sensaciones, emociones y sentimientos que suceden dentro de nosotros, en nuestro organismo. Nos permite 
ponernos en contacto con nosotros mismos.

El darse cuenta del mundo o de la zona externa

Tiene relación con el contacto sensoria y nos permite ponernos en contacto con los objetos y acontecimientos del 
mundo que nos rodea, de todo aquello que está fuera y de lo que ocurre más allá
 de nuestra piel.

El darse cuenta de la fantasía o zona intermedia

Incluye toda la actividad mental que va más allá de lo que sucede en el presente como son los recuerdos, fantasías o pensamientos. Ello, nos permite ponernos en
contacto con nuestras fantasías.


Caspar David Friedrich

Tradicionalmente, se considera esta zona (fantasía) como el lugar privilegiado de la neurosis; aquí residen los perjuicios, fobias, paranoias y toda distorsión de lo que nos llega de fuera o de dentro; sin embargo, habría que entender que es su exceso y en qué medida rehúsa y sustituye la conciencia de las zonas interna y externa.

Claudio Naranjo, manifiesta que el Darse Cuenta es multidimensional; en cada instante podemos atender innumerables experiencias como pudieran ser los sonidos, imágenes y emociones. Cualquiera de dichas experiencias puede guiarnos y conducirnos hacia una dirección en particular.


Trabajo en Taller de Arteterapia

«Debo cuidar y vigilar mi conciencia.
aparte del cultivo de la atención.
¿Qué valor tienen las demás prácticas?»

Santideva



jueves, 17 de junio de 2021

Corazón de Cebolla, un cuento iniciático.

Foto Carl Wagner

«A lágrimas de cebolla, y caricias de jumento, mucho tiento»

Proverbio Popular
Había una vez un huerto lleno de hortalizas, flores, árboles frutales y toda clase de plantas aromáticas. Como en todos los huertos había mucho frescor y agrado. Dando auténtico placer el sentarse plácidamente bajo la sombra de cualquier árbol a contemplar su variopinto colorido, oler sus múltiples aromas o tan solo quedarse uno embelesado oyendo el canto de los pájaros

Un buen día comenzaron a nacer cebollas muy extrañas, pues cada una de ellas poseía un color y tonalidad diferente; rojas, amarillas, anaranjadas, púrpuras, verdes, azules, violetas...

El caso es que los colores eran irisados. deslumbradores, centelleantes a su vez; como una sonrisa o el color o el aroma de un cálido recuerdo. Tras investigarse la causa de aquel misterioso misterio, se descubrió que la raíz residía en el corazón mismo de las cebollas.


Cada cebolla poseía un único e irreemplazable corazón y cada corazón correspondía a una piedra preciosa. Una era un topacio, otra un rubí, una esmeralda, un lapislázuli o una aguamarina...

Por una incomprensible razón, que nadie supo de donde vino, se comenzó a decir entre la población de que aquello era peligroso, inadecuado y vergonzoso.

Entonces, las preciosas cebollas no tuvieron más remedio que ocultar su piedra preciosa con capas y más capas de cebolla. Cada vez más oscuras, más inhóspitas y feas. Tenían que disimular como eran estas por dentro. Hasta que terminaron convirtiéndose en unas cebollas vulgares y corrientes.


Nicholas Roerich (1874-1947)

Cierto día, pasó por allí un sabio que gustaba de sentarse a la sombra, junto al huerto y que como era tan sabio conocía el lenguaje de todas las cebollas...

Y empezó a preguntarles una a una; 

    — ¿Por qué no te muestras realmente tal como eres?

A lo que ellas le respondieron:

    —Me obligaron a ser así... me fueron colocando capas... incluso yo me puse algunas para que no pudieran hablar de mí.

Algunas cebollas tenían hasta diez capas y ya ni se acordaban de por qué tenían tantas capas. Y el sabio comenzó a llorar, y cuando la gente lo vio llorando, pensaron que bien pudiera ser que llorar ante las cebollas debía ser propio de seres muy inteligentes.

Por eso todo el mundo sigue imitando al sabio y continúan llorando cuando pelan las cebollas; desconociendo que, bajo una multitud de capas, las cebollas esconden un corazón precioso, único e irreemplazable.


Carl Wagner

lunes, 7 de junio de 2021

El Beso Imaginado



De porque suceden las cosas…

Ha muerto el amor de mi vida. El hombre que me condujo con sus manos de oso hacia una pasión ilimitada.

Han pasado muchos años, apenas quedan ya huellas de tanta afabilidad sobre mi cuerpo. Ni signos, ni señales del paso del hombre al que me entregué en cuerpo y alma, tal como se originó en la pintura.

Yo le amaba más que a mi vida, no era más que una niña de apenas doce años cuando le conocí; quien por entonces era mi profesor de pintura y «lo absoluto».

Yo, para sus ojos, era tan solo la pequeña Danaecomo, tal como le gustaba llamarme. Y ahora, en estos días ¡Qué sorpresa la mía! Cuando en su lecho de muerte ha mencionado mi nombre... ¡Emile! ¡Emile! ¡Emile!


¡Cuánto has tardado querido Gustav! ¡Cuánto has tardado en recordarme!

Ahora que no queda nada,  ahora que tan solo perduran algunos recuerdos alejados entre sí.

Me queda, eso sí que lo reconozco, la complacencia de saber que todo cuanto vivimos no quedó en el vacío. Me queda, repito una vez más, esos momentos pasados en Hietzing, cuando comenzábamos a vivir, amor ¡Cuando comenzábamos a vivir!

Aquellos paseos por los bosques de Kammer y nuestro pequeño embarcadero en el lago Atter. Pero de todo cuanto fue, me quedo con tu beso, ese beso de quien me hizo mujer y de aquel hombre que me amó, como nadie fue capaz de hacerlo, ¿por qué no decirlo?

Me llevo los vestidos, las modas y los telares. Me llevo París, Venecia, Ravena... no puedo resistirme.

Te llevo conmigo, aunque creí conocerte; ingenua de mí.


Me dejas muchos instantes en mi vida, el aroma de tus labios, tus abrazos y el refugio en tu pecho de oso.

Y ahora que te marchas definitivamente, aunque ya lo hubieses hecho mucho antes, he de preguntarte; ¿Por qué precisamente ahora mi amor? Ahora que te estás muriendo.

Ya me lo comentaron quienes vieron tu último friso; —es preludio de muerte.

Te marchas, pero dejas tanta belleza tras de ti...

Yo hubiese ido amor, arrastrándome incluso, pero, ¿por qué no me llamaste? Te hubiera cerrado los ojos y sellado mi adiós con otro beso y otro y otro...

Así hasta gastar mis labios.


Te fuiste, y nada más que por el hecho de pronunciar mi nombre, en ese último suspiro, me veo obligada a perdonar tus desmanes y amoríos, dado que siempre fui una romántica empedernida.

Fue un tiempo muy feliz, donde conquistábamos el mundo, desafiando el panteón de los dioses.

Te digo adiós desde la lejanía, defendida lo más tercamente posible. Ahora que otro hombre, y muchos hombres... han compartido mi lecho.

Fuiste bueno, un hombre que luchaba como una fiera en el bosque, el más dulce de los salvajes y que poseías el don de amar con la intensidad del relámpago. El hombre que me elevó a las colinas y a los confines del oro; tal como a ti te gustaba referenciar la conquista.

Esa fascinación tuya por lo refulgente y por lo exageradamente sensual, esa la manera en percibir el espíritu...


La belleza impúdicamente manifestada, la belleza como providencia de todos los viejos y sabios femeninos.

Nuestro viejo Renoir te esperará, el pequeño Egon Schiele rezará por ti. Y yo me quedaré con el beso, ese último beso inconcluso, ese beso imaginado, esa despedida que nunca me ofreciste.

Me quedaré también con todos los besos que no compartiste conmigo, los haré todos míos, con o sin tu permiso.

Pero déjame quedarme con ese primer beso, que siendo yo aún muy niña, me diste sobre las aguas del lago Atter...

Y permíteme no compartir el beso del cuadro, donde ya me caía y aún sabiéndolo me resistía.

Tú me sujetabas para no perderme y yo me entregaba, a sabiendas que sería el último beso, al beso de una vida y de toda vida posible.

Ricardo Reina Martel
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